Diabetes, Ejercicio y Nutrición

Las células de nuestro organismo, principalmente las neuronas, utilizan como fuente de energía a la glucosa. El intestino, el hígado y el páncreas son los órganos que se encargan de mantener los niveles de glucosa estables en sangre. Su valor normal es entre 70 a 126 mg/dl en ayunas, aunque hoy día se está hablando que valores menores 110 mg/dl podrían ser más saludables. 

Cuando comemos, los valores de glucosa en sangre se elevan. El páncreas libera insulina. La insulina se encarga de introducir a la glucosa al interior celular. El efecto final es una disminución de la concentración de glucosa en sangre. Cuando mantenemos largos periodos de ayuno o realizamos actividad física, los niveles de glucosa en sangre disminuyen producto del consumo cerebral y muscular. Hormonas como el glucagón, la adrenalina y los corticoides se encargan de extraer glucosa del hígado y liberarla a la sangre para mantener concentraciones mínimas y seguir abasteciendo de glucosa a los tejidos.

La diabetes tipo I se manifiesta en edades tempranas de la vida y se genera por una destrucción inmunológica de las células pancreáticas que forman la insulina. Las personas que padecen de Diabetes tipo I pierden la capacidad de formar insulina. Al carecer de esta hormona, la glucosa no puede ingresar a las células, generando estados de hiperglucemia (glucemia mayor a 126 mg/dL) y acidosis metabólica. Ellos requieren de la administración exógena de insulina, por eso se los llama “Insulino dependientes”.

Las personas que padecen de Diabetes tipo I deberán contar con controles médicos periódicos y un seguimiento nutricional estricto. El tipo de ejercicio, el momento del día en el que se realiza, su intensidad, frecuencia y duración serán determinantes para a la hora de la planificación nutricional, el tipo de insulina, el sitio de aplicación y la dosis administrada.

La Diabetes tipo II se establece en individuos de mayor edad, generalmente a partir de la 4ta o 5ta década de la vida. En este caso hay una resistencia celular a la acción de la insulina, sobre todo a nivel muscular. Esto genera la elevación de los niveles de glucosa y de insulina paralelamente. Por eso a ellos se los llama “Insulino resistentes”. En etapas avanzadas de la enfermedad la célula pancreática colapsa y deja de fabricar insulina, comportándose de forma similar a los diabéticos tipo I y requiriendo de la administración de insulina exógena.

Las personas que padecen de Diabetes tipo II requieren medicación para sensibilizar a las células a la acción de la insulina. La realización de actividad física correctamente planificada incrementa la sensibilización de las células a la acción de la insulina, mejorando los niveles glucémicos y reduciendo la necesidad de medicamentos. Además la actividad física ayuda a controlar el peso corporal y previene la obesidad así como también mejora los niveles de colesterol y los valores de presión arterial. 

Durante la realización de actividad física existe un riesgo aumentado de hipoglucemia (descenso de los valores de glucemia en sangre por debajo de 70 mg/dl) en ambos casos. Los síntomas pueden ser visión borrosa, mareos o desmayos. Otros síntomas son la sudoración fría, palidez cutánea, nerviosismo, debilidad o temblores musculares. Es una complicación que siempre debe evitarse, ya que puede terminar en caídas, traumatismos o coma hipoglucémico.

Todo paciente diabético debe ser valorado por un profesional antes de iniciar un programa de actividad física así como también mantener un monitoreo y controles médicos periódicos. Algunas de las recomendaciones estarán vinculadas con el tipo, duración e intensidad de actividad física integrado a un plan nutricional y de hidratación adecuado. El conocimiento y automonitoreo de los síntomas de hipoglucemia y de enfermedad cardiovascular es fundamental en todo momento pero sobre todo durante la actividad física.

En todos los casos el hábito de ejercitarse ofrece beneficios al controlar y prevenir el riesgo cardiovascular a largo plazo tanto en diabéticos como en cualquier otra persona y sin lugar a dudas ofrece un hábito saludable que incrementa los niveles de bienestar y salud.

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