EMOCIÓN proviene del término en latín e-moveo, que significa «eso que nos impulsa a la acción». Es una reacción fisiológica presente en todos los seres humanos. Se caracteriza por ser global, intensa y de breve duración. Aparece como respuesta a estímulos o situaciones inesperadas, provenientes del entorno o de nosotros mismos (generalmente de nuestros propios pensamientos). Cumplen con las características de temporalidad e impermanencia, ya que aparecen, permanecen y luego se desvanecen. No existen emociones buenas o malas, ni positivas o negativas, todas tienen un carácter adaptativo que aporta información para garantizar nuestra supervivencia. En cambio, un sentimiento es la implicación, significado o matiz que le damos a las emociones. Un sentimiento es la concientización de una emoción etiquetándola como agradable, neutra o desagradable.
Existen muchas emociones. Las más estudiadas son el miedo, la ira, la tristeza, la alegria y el rechazo. Las emociones se manifiestan con una intensidad variable, las más simples se combinan para generar otras más complejas y generalmente experimentamos una mezca de ellas.

RUEDA DE LAS EMOCIONES DE PLUTCHIK
https://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Plutchik
El AUTOCONOCIMIENTO EMOCIONAL es aprender en detalle cómo nos emocionamos, poner nombre a nuestras emociones, entender su significado, de dónde provienen, para qué sirven, cuándo y porqué aparecen, su intensidad y frecuencia de aparición y con qué están relacionadas. Independientemente de lo que nos toque vivir, siempre y sin excepción, nuestras emociones guiarán, dominarán y condicionarán nuestras acciones.
La práctica meditativa nos dará la oportunidad de identificar y reconocer el INTERVALO entre los estímulos que recibimos y las respuestas que damos en consecuencia, así cómo también el condimento que aporta la emoción, ayunándonos a gestionar los estados emocionales y nuestras acciónes de forma óptima y genuina.
Equilibrar la fortaleza del Autoconocimiento Emocional mediante la práctica del Mindfulness nos ayudará a percibir, comprender, manejar y utilizar nuestras emociones de forma constructiva (Mayer y Salovey, 1997), para mí mismo y para los demás. Podremos así potenciar nuestro nivel de Inteligencia Emocional.